Ese es el problema. Esperamos demasiado. Esperamos algo que sabemos de antemano que no va a suceder. Esperamos que las cosas cambien, porque si cambian será señal de que por fin hemos vencido y tendremos lo que queremos. Pero no nos damos cuenta que las cosas están ya tan sobadas y viciadas que esperar un cambio es como vivir una epifanía.
29.7.12
A veces para cerrar las cosas hay que exponerse. En las relaciones uno siempre se expone a que todo se vaya a la mierda. Así es. Ayer leí en twitter ¿Nos tragamos el orgullo un momento, escribimos un final a nuestra historia y nos vamos a la mierda? y pensé tragarse el orgullo = exponerse. Exponerse = estar dispuesta a recibir palos. Yo creo que algunas historias merecen al menos ser cerradas, porque si las dejas a medio cerrar un día llegan y se te abren en canal.
27.7.12
Café Bombón
Querida Dolçe...
Esto iba a ser un comentario a tu anterior entrada, pero se
ha liado la cosa y he acabado aquí.
Quiero ser clara desde un principio, decirte que nosotras podemos hablar desde el resentimiento como ellos pueden
hablar desde la soberbia y el rencor.
Ahora no nos vamos a poner extremistas, todos tenemos una maleta llena de
historias, por lo tanto nuestra voz va cambiando según se añadan vivencias a
esa maleta. Nadie permanece impasible a las relaciones y eso lo sabemos
nosotras y lo saben ellos. Pero a muchos hombres les encanta achacar cualquier
acto y palabra de la mujer a su innata neurosis latente. Nadie quiere admitir
que ha podido tratar mal a otro, es mejor pensar que el problema está en la
otra persona y aquí paz y después gloria. Recuerda cuantas mujeres han quedado
de locas en una historia contada por hombres... (Nuestra preferida, o una de
ellas, es Juana la loca... loca, pero de amor).
No tenemos que dejar que nos haga creer nadie, ya sea hombre o mujer, que somos
unas amargadas o rencorosas… Puede que en momentos nos sintamos así, pero esto
es como lo de tu prueba en la entrevista de trabajo, ¿quién tiene la culpa de
que yo me sienta así…?
En cualquier caso, estando amargadas o no, somos capaces de amar una y otra
vez, cosa que no todo el mundo puede hacer, a pesar de que sean estupendos/as y
tengan la respuesta para todos los enigmas de la vida y el corazón.
Solo te digo que mi voz puede tener un regusto amargo, pero bajo ese poso, como
ocurre en el café bombón, está lo dulce, porque nos queda mucho… y nuestras
historias son tristes porque dimos infinito y apenas recibimos, pero aún tiene
que llover mucho para que nos compremos una pizarra en la que apuntemos nuestras
conquistas y su puntuación.
Este punto es el que hace sentirme muy tranquila con respecto a lo que puedan
decir los demás.
Siempre con la cabeza alta, Dolçe, no hay nada de lo que
avergonzarse.
26.7.12
Una leyenda sin pasión
Los tíos y las tías somos diferentes. Podría divagar sobre mil teorías que respaldaran esta afirmación, pero no lo haré porque los hechos hablan por si solos. Nosotras damos importancia a una serie de cosas que ellos simplemente ni contemplan y ellos, ellos es que a veces no dan importancia a nada. Está mal decirlo, pero puede ser que si hablemos desde el resentimiento. Ese resentimiento que te dejan las relaciones en las que tú has dado cada átomo de tu ser y ellos, por el motivo que fuere, no te han querido de la misma manera. Dicen que hay muchas maneras de querer. Yo creo que sólo hay dos maneras. O se quiere o no se quiere. Es simple y efectivo. Y deberías dejarnos de pamplinas y cambiar el chip de una vez. No creo que sea tan difícil saber si quieres a alguien o no. No lo creo. Aquí no hay grises ni claroscuros. Si me quieres querrás estar conmigo, si no me quieres no querrás estar conmigo. La ecuación es sencilla. Entonces ¿dónde fallamos?. ¿Que es lo que hace que nos enganchemos a relaciones con gente que sabemos que no nos quiere?, ¿porqué preferimos las migajas del sexo para seguir teniendo algo?, ¿nos enamoramos solas?.
Nos enganchamos porque tenemos idealizada la relación en primer lugar y a él en segundo lugar. Preferimos el sexo porque es la única vía de comunicación que nos queda. Y no, no nos enamoramos solas. Lo que pasa es que incluso después de muchos años parece ser que tú has vivido un drama a lo leyendas de pasión y él una película de Jean Claude Van Damme.
¿Veis como somos diferentes?. Yo creo que tenemos todo el derecho a hablar desde el resentimiento.
Pandora y su teoría del pene épico
Pelot hizo el descubrimiento del siglo. Un artículo que no os dejará indiferentes. Un artículo sobre cómo este mundo está plagado de machos insípidos que tienden a llegar y poner vuestra vida patas arriba. Esos que no se quieren comprometer, porque comprometerse significaría que ya no podrán hacer esa vida de "hola. soy soltero. salgo con mis amigotes y me follo todo lo que se menea". Creo, sin duda, que a muchas os sonarán estos argumentos.
Queridos hombres que sufrís el síndrome del pene épico. Tranquilos. Dios nos puso en el mundo para algo más que para cabalgar en vuestras piernas.
10.3.12
Manuales éticos: No more milongas.
No hace falta que me cuentes milongas para acostarte conmigo.
Probablemente sea más hombre que tú, y entre otras cosas a mí también me gusta follar.
Ahí queda.
Probablemente sea más hombre que tú, y entre otras cosas a mí también me gusta follar.
Ahí queda.
8.2.12
28.1.12
Reescribir.
Siempre he pensado que las cosas que nos pasan, las tristezas y alegrías, tienen el peso relativo que nosotros les queramos dar. Según interioricemos los sucesos, los asimilemos y ubiquemos en nuestra librería emocional tendrán una importancia u otra.
Quiero decir que debemos ser conscientes del poder tan grande que tenemos sobre lo que nos pueden afectar la mayoría de las cosas.
Puede que no tengamos poder sobre lo que sucede, pero sí sobre cómo nos puede afectar.
El truco está en relativizar al máximo todo aquello susceptible a serlo.
En algunas ocasiones se nos puede ir todo de las manos y dejar de ser conscientes de ese enorme poder que tenemos sobre nuestra realidad, porque para eso es nuestra.
Recientemente leí este artículo en Tendencias 21, que como agua de mayo, llegó a mis manos en el momento justo en el que necesitaba recuperar el control sobre mí.
A partir de ahora me dedicaré a reescribir, será el nuevo bálsamo para mi alma.
Muy recomendable.
17.1.12
Desahogo.
Ya no quiero pensar más en el amor, me va a dar igual todas las campañas que se nos vienen encima de manera inminente anunciando el día de Cupido, me va a dar igual si este estado griposo perturba mi mente y no me deja ver las cosas con claridad, me da igual si somos unas cobardes y no nos la jugamos... Me da igual absolutamente todo.
Sólo hay una cosa que tengo en mente.
Una.
Quiero dejar de engrosar mi lista con subnormales.
Tengo a muchos idiotas de los que no puedo contar más que estupideces, idiotas que se cuelan disfrazados de caballeros que dejan amargas huellas. No quiero contar más historias de cretinos pendencieros, porque estas historias que yo cuento son mi vida, y me he dado cuenta de que se ensucia demasiado.
¿Por qué tengo tan poco control sobre eso?... La respuesta es casi aún más triste que el resultado obtenido...
Pero aquí andadmos Dolce y Pelot, planeando recuperarnos de esta semana "horribilis" y comenzar a vivir de nuevo.
Nos la jugamos.
8.1.12
Sexo&Amor
"Y a veces, el sexo funciona muy bien cuando estamos obsesionadas. Todos esos intensos sentimientos de excitación y ansioso deseo, incluso temor, contribuyen a un poderoso conjunto que llamamos amor. En realidad, es cualquier cosa menos eso. Aun así eso es lo que nos dicen todas las canciones sobre el amor. Eso de "No puedo vivir sin ti, nena". Casi nadie escribe canciones sobre la calma y la comodidad de una relación amorosa sana. Todos escriben sobre el miedo, el dolor, la pérdida y el sufrimiento. Entonces llamamos a eso amor, y no sabemos qué hacer cuando aparece algo que no es una locura. Empezamos a relajarnos y luego tememos que no sea amor, porque no estamos obsesionadas."
"Las mujeres que aman demasiado"
Robin Norwood
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